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La violencia machista tiene una afectación específica sobre las hijas y los hijos

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Noticias

noviembre 22, 2018

El simple hecho de vivir en un contexto de violencia machista y ser testigo, por ejemplo, de las agresiones de un hombre a una mujer en el ámbito familiar, tiene graves consecuencias para la salud mental de los niños, y puede alterar gravemente el su desarrollo. Estas experiencias provocan un impacto similar, ya veces más grave, a las que resultan de los malos tratos que les afectan directamente.

Lo explica el Servicio de Intervención Especializada (SIE) en violencia machista de la Cataluña Central, con sede en Igualada, en base al trabajo de las profesionales que atienden a los hijos e hijas de mujeres en situación de violencia machista en el territorio. El SIE quiere dar visibilidad a esta afectación específica, debido a la proximidad de calendario del 20 de Noviembre, Día Internacional de los Derechos de los niños, y el 25 del mismo mes, Día Internacional para la erradicación de las violencias machistas.

El Servicio alerta de que no dar visibilidad forma parte de la problemática, al igual que invisibilizar la violencia machista, ya que al no mencionarla se esconde, y por tanto se revictimiza a las víctimas, mujeres, chicas o menores, se normaliza, se perpetúa y se evita cambios para la construcción de una sociedad más igualitaria.

Sobre la afectación específica de los niños, el SIE confirma que en la actualidad se acepta unánimemente que los contextos de violencia hacia la pareja dañan con severidad a los niños y niñas expuestos a ella debido al clima de carencias, inseguridad y estrés permanente que generan.

Entre las consecuencias que provoca en las criaturas, el equipo de profesionales del SIE de Igualada menciona que los hijos e hijas de mujeres en situación de violencia machista por parejas o ex parejas pueden presentar conductas violentas en la escuela y el núcleo familiar, conductas vinculadas a la delincuencia y violencia en ámbitos extrafamiliares en la adolescencia, que presentan más probabilidades de exhibir problemas de conducta clínicamente significativos, de oposición y desafío a figuras de autoridad, conductas de hiperactividad por la ansiedad, aislamiento y evitación del contacto a nivel social, fobias, conductas obsesivo compulsivas y cuadros de ansiedad de separación y ansiedad generalizada, síntomas asociados a la depresión, como la sensación de tristeza y desamparo o una pérdida de interés en las actividades cotidianas, dificultades para controlar la rabia, sentimiento de culpa y responsabilidad, dificultades en la atención y concentración en la escuela, dificultades en algunas habilidades cognitivas, alteraciones del sueño, pesadillas, dificultades para alimentarse adecuadamente, por exceso o por defecto, o una visión alterada del mundo, como lugar inseguro e impredecible, entre otros.

En muchos casos, los hijos e hijas de mujeres en situación de violencia también sufren las dificultades ligadas al empobrecimiento y la precariedad económica de la madre, en procesos de separación, cuando intentan salir con la correspondiente carga familiar.

Por otra parte, desde el SIE se recuerda que la violencia machista se sustenta en la ideología patriarcal, que transmite y legitima a través de discursos y mensajes no verbales la supremacía del masculino sobre el femenino. Esto implica el riesgo de que los niños y niñas afectados normalicen lo que están observando o sufriendo, e integren y repitan estos modelos de relación en su vida adulta.